Una mujer perdió la vida en el gimnasio por un error que miles cometen todos los días.
Y lo peor es que la mayoría no sabe que está poniendo su vida en riesgo hasta que es demasiado tarde.
Por favor comparte esta información con tu familia y amigos, porque muchas personas creen que entre más peso levanten o más exijan a su cuerpo, mejores serán los resultados.
Esto le pasó a Ariatna Lizeth, una joven de 22 años de México.
Llegó al gimnasio como cualquier otro día y comenzó su rutina de sentadillas con peso, pero de un momento a otro se desplomó frente a todos.
Las personas que estaban en el lugar corrieron a ayudarla mientras otros llamaban desesperados a emergencias.
Los paramédicos llegaron e intentaron reanimarla, pero ya era demasiado tarde.
De acuerdo con los reportes médicos, la joven sufrió una hemorragia cerebral aguda mientras entrenaba.
Y aquí viene lo que de verdad nos interesa que sepas.
Mucha gente cree que esto pasa por “cargar de más”, pero los especialistas explican que en personas jóvenes una hemorragia cerebral durante el ejercicio casi nunca se debe al peso en sí, sino a una condición preexistente que ya estaba ahí sin que la persona lo supiera, y que el esfuerzo termina detonando.
El verdadero error, el que sí está en nuestras manos evitar, es otro:
aguantar la respiración y pujar con todas las fuerzas al levantar peso.
Ese gesto, que parece inofensivo, sube la presión arterial de golpe y, si existe esa debilidad silenciosa, puede ser la gota que derrama el vaso.
Por eso los especialistas dan estas recomendaciones:
• Respira bien. Exhala al hacer el esfuerzo y nunca aguantes el aire pujando al máximo.
• Sube el peso poco a poco y jamás sacrifiques la técnica con tal de cargar más.
• Si sientes mareo, un dolor de cabeza intenso y repentino, visión borrosa o debilidad, detente de inmediato y pide ayuda.
• Si tienes antecedentes familiares (presión alta, aneurismas, problemas del corazón) o algún factor de riesgo, hazte un chequeo médico antes de entrenar a alta intensidad.
Hacer ejercicio es una de las mejores decisiones para vivir más y mejor, y el entrenamiento de fuerza no es el enemigo.
El verdadero peligro está en ignorar lo que tu cuerpo te está avisando, porque a veces una sola señal que pasamos por alto puede cambiar una vida para siempre.








