Esto no es para asustarte.
Es para que tu hija nunca sea una estadística.
Una mujer que pasó 10 años buscando a su hija tiene estas 5 recomendaciones para todas las mamás.
Regla uno, la más importante: en casa no existen los secretos.
Los depredadores siempre usan la misma frase:
“Esto es un secreto entre tú y yo”.
Si un adulto le pide guardar uno, debe correr a contártelo.
Regla dos: su nombre nunca a la vista.
Nada de mochilas, playeras o termos con el nombre escrito.
¿Por qué?
Porque si un extraño lee su nombre y la llama con confianza, ella baja la guardia pensando que esa persona conoce a sus papás.
Regla tres: los adultos no le piden ayuda a los niños.
Un adulto de verdad jamás le pediría a una niña que lo ayude a buscar un perrito, a cargar bolsas o a encontrar una dirección.
Si un adulto necesita ayuda, se la pide a otro adulto.
Punto.
Regla cuatro: la palabra clave familiar.
Inventen una palabra secreta y rara, como “pizza de piña” o “dinosaurio verde”, que solo la familia conozca.
Si alguien que no eres tú la va a recoger, tiene que decir esa palabra.
Si no la sabe, no se va con esa persona…
aunque diga ser amigo de la familia.
Y regla cinco: si alguien intenta llevársela, debe gritar lo más fuerte que pueda:
“¡No te conozco, no eres mi papá!”.
Patalear y hacer el mayor escándalo del mundo.
Lo que más le aterra a un depredador es que la gente voltee a ver.
Estas 5 reglas no cuestan nada…
pero pueden salvarle la vida.
Enséñaselas hoy, no mañana.
Y comparte esto con cada mamá y papá que conozcas.
Proteger a un niño también es cosa tuya.
