Si tu mamá tiene diabetes, tu papá presión alta o tu abuelo murió de un infarto, necesito que escuches esto.
Como paramédico, he visto a muchas personas pensar que la enfermedad era inevitable.
Que tarde o temprano les iba a tocar.
Pero muchas veces lo que realmente se hereda no es la enfermedad.
Son los hábitos.
Deja el refresco.
Cómete solo la mitad del pan dulce.
Come solo 2 tortillas, no 6.
Camina 30 minutos al día.
Si haces los mismos errores que tus papás y abuelos, adivina qué…
también terminarás enfermo.
Así como se heredan los malos hábitos, también se rompen.
Y tú decides dónde termina la historia.
No tienes que enfermarte solo porque a tu familia le tocó.
Podemos ser la generación que rompe la cadena.
Así que no esperes al lunes.
Empieza hoy con una sola cosa:
deja el refresco de hoy, camina hoy.
Comparte esta información en el grupo de WhatsApp de tu familia.
Todavía están a tiempo.
