24
Cada vez que te quejas, tu cerebro aprende a ver más cosas de qué quejarse.
Y sin darte cuenta, empieza a enfocarse en lo negativo.
En lo que falta.
En lo que molesta.
Poco a poco, tu forma de ver el mundo cambia.
No porque la vida sea peor… sino porque tu mente se acostumbra a buscar lo malo.
Y mientras más lo haces, más difícil se vuelve disfrutar.
Más difícil agradecer.
Más difícil estar en paz.
No se trata de fingir que todo está bien… se trata de no entrenar a tu mente para vivir en lo negativo.
Porque tu cerebro escucha todo lo que repites… y con el tiempo, empieza a creértelo.
