Durante el parto natural, la vagina de una mujer se expande para dejar pasar la cabeza del bebé,
que puede tener alrededor de 30 a 35 centímetros de circunferencia.
El dolor es tan intenso…
que se siente como una presión que empuja desde dentro… sin detenerse.
Como si el cuerpo se estuviera abriendo al límite…
como si cada contracción apretara todo por dentro… una y otra vez.
La cabeza empujando…
los tejidos estirándose al máximo…
los músculos contrayéndose con fuerza… durante horas.
No es solo dolor.
Es presión constante.
Es el cuerpo llevándose al extremo… para dar vida.
Por eso deja huella.
Por eso el cuerpo cambia.
No es descuido.
No es falta de cuidado.
Es el resultado de hacer algo extraordinario.
Y aun así… millones de mujeres pasan por esto.
No porque sea fácil.
Sino porque están dando vida.
Por eso, antes de juzgar el cuerpo de una mujer…
entiende todo lo que tuvo que soportar para crear vida. 💛
