Nadie sabe cuántas armas tiene EE.UU. en el espacio

Miras hacia el cielo y no ves nada.
Pero cientos de kilómetros sobre tu cabeza hay satélites que vigilan territorios, localizan objetivos y permiten que los ejércitos se comuniquen.
Ahora también hay armas capaces de atacarlos.
El 14 de septiembre, durante la conferencia Air, Space & Cyber en Maryland, Estados Unidos reconoció por primera vez de forma oficial que posee armas de control espacial operando en la órbita de la Tierra.
La revelación la hizo el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink. Y aunque lo dijo con todas sus palabras, evitó decir cuántas armas existen, dónde están ubicadas y qué capacidades tienen.
Ese silencio es lo que más llama la atención.
No se trata necesariamente de bombas nucleares ni de misiles apuntando hacia ciudades. Estas armas estarían diseñadas para proteger los sistemas estadounidenses y neutralizar los satélites de un adversario.
Pero destruir o inutilizar un satélite puede tener consecuencias enormes.
Los ejércitos dependen de ellos para comunicarse, vigilar movimientos enemigos, guiar algunas armas y detectar el lanzamiento de misiles. Sin esos ojos en el cielo, un país podría quedar parcialmente ciego durante una guerra.
Y los efectos también podrían alcanzar a los civiles. Los satélites hacen posibles los servicios de navegación, comunicaciones y pronósticos meteorológicos que usamos todos los días.
La confirmación provocó una reacción inmediata.
China advirtió que el despliegue podría acelerar una nueva carrera armamentista. Rusia pidió impedir que el espacio termine convertido en otro campo de batalla.
Existe un tratado internacional que prohíbe colocar armas nucleares y de destrucción masiva en el espacio. El problema es que no prohíbe de forma absoluta los sistemas militares convencionales instalados en órbita.
Esa zona gris ha permitido que las grandes potencias desarrollen capacidades para vigilar, interferir y posiblemente destruir los satélites de sus enemigos.
Durante años se sospechó que varios países trabajaban en esta tecnología.
La diferencia es que ahora, por primera vez, un funcionario lo confirmó en público.
La próxima guerra entre potencias podría comenzar sin soldados cruzando una frontera y sin que la mayoría de las personas escuche una sola explosión.
Podría comenzar sobre nuestras cabezas, con un satélite apagándose repentinamente en la oscuridad.
¿Crees que debería prohibirse cualquier tipo de arma en el espacio?


