Encontraron un hongo en Chernóbil que se alimenta de radiación

En Chernóbil, la radiación te pudre por dentro. Te rompe el ADN, te destroza las células y no la ves ni la sientes.
Pero dentro de las ruinas del reactor apareció algo que no solo aguantaba. Parecía crecer hacia ella.
Eran hongos negros. Estaban en algunas de las zonas más contaminadas del planeta, donde un humano no duraría mucho.
¿Cómo lo hacen? Todo apunta a la melanina, el mismo pigmento que oscurece tu piel. En ellos funciona como una armadura.
Y luego viene lo que nadie esperaba.
En ciertas condiciones, la radiación parecía darles ventaja. Lo que a todo lo demás lo mata, a ellos los ayudaba a crecer.
Por eso empezó a decirse que "se comen" la radiación. Pero no es así. No la devoran como comida. La evidencia indica que la radiación cambia las propiedades de su melanina, y que algunas especies podrían aprovechar esa interacción. Todavía se investiga cómo funciona exactamente.
Una de ellas, Cladosporium sphaerospermum, fue enviada a la Estación Espacial Internacional. Ahí, el hongo redujo un poco la radiación que lo atravesaba. Poco, pero se pudo medir.
En el espacio no hay atmósfera que te cuide. Cada punto de protección cuenta.
Por eso ya hay quien plantea materiales inspirados en estos organismos para proteger bases y astronautas en futuras misiones.
Ojo: todavía no existe ningún "escudo de hongos" listo para viajar a Marte.
Pero lo que nació en uno de los peores desastres nucleares de la historia podría terminar ayudándonos a salir de este planeta.
Y tú, ¿dormirías en una base espacial protegida por hongos?


