Si haces estas 6 cosas todos los días, estás alimentando al cáncer sin saberlo.
La número 6 es de las más peligrosas.
Pon atención, porque esto te lo tienes que aprender de memoria.
Y mándaselo a tu mamá, a tu pareja, a quien quieras de verdad.
Porque le puede salvar la vida.
Número uno. Tomar agua de botellas de plástico que se quedaron en el carro al sol.
Un estudio reciente de la Universidad de Nanjing en China lo confirmó.
Cuando esa botella se calienta dentro del coche, el plástico empieza a soltar químicos al agua: BPA, ftalatos, antimonio.
Son sustancias que alteran tus hormonas y los expertos las han relacionado con cáncer y enfermedades crónicas.
Y aquí lo grave: lo hacemos todos.
Dejamos la botella en el portavasos, en el asiento, todo el día al rayo del sol.
Y al rato le damos otro trago como si nada.
Si la botella estuvo horas al calor, ya no te la tomes.
No vale la pena.
Número dos. Calentar comida en recipientes de plástico en el microondas.
Ese calor hace que el plástico libere químicos directo a tu comida.
Mismos disruptores hormonales.
Pásala a un plato de vidrio o de cerámica.
Treinta segundos extra que te pueden ahorrar años de problemas.
Número tres. Comer carne quemada, esa parte negra del asado.
Sabe rico, pero los estudios lo confirman.
Las partes carbonizadas tienen compuestos que dañan tu ADN.
No tienes que dejar la carnita asada, solo no te comas lo quemado.
Número cuatro. Usar desodorante con aluminio todos los días.
El aluminio se absorbe por la piel y se acumula en el tejido del seno.
Datos de varios estudios lo relacionan con tumores en esa zona.
Hoy ya hay desodorantes sin aluminio en cualquier farmacia, y cuestan casi lo mismo.
Número cinco. Dormir con el celular debajo de la almohada o pegado a la cabeza.
Tu cuerpo se repara mientras duermes.
Y la radiación constante del teléfono interrumpe ese proceso.
No es que te pase algo de un día para otro, es el daño acumulado de años.
Déjalo lejos de la cama.
Punto.
Número seis. Y esta es la más fuerte. Comer a cada rato, todo el día.
El desayuno, algo a media mañana, la comida, otro snack en la tarde, la cena y los antojos de la noche.
Cada vez que comes, tu cuerpo suelta glucosa.
Y las células cancerosas se alimentan justo de eso: de glucosa.
Mientras más seguido comes, más glucosa flotando en tu sangre.
Mientras más glucosa, más combustible para esas células.
Por eso los expertos cada vez recomiendan más espaciar las comidas.
Dale descanso a tu cuerpo.
No se trata de que dejes de comer.
Se trata de que dejes de comer a cada rato.
